La Argentina en su laberinto externo

 

por Enrique Szewach

Costos políticos del ajuste. Como el Gobierno renunció hace tiempo a tener un programa consistente, la devaluación, una de las pocas salidas posibles a la encerrona actual, no es posible.
La regulación del comercio sólo sirve por un tiempo.

Los temas internacionales que afectan a la Argentina llegaron esta semana desde tres regiones diferentes: por un lado, desde el Mercosur, donde se cuestiona la particular política comercial de nuestro país. En segundo lugar, desde los Estados Unidos, donde la Suprema Corte deberá evaluar si el Banco Central argentino es lo suficientemente independiente como para no embargar sus reservas a pedido de tenedores de bonos en default. Y el tercero, con la boutade del primer ministro inglés, acusando al país de “colonialista”.

Tengo alguna reflexión sobre cada uno de los tres tópicos, pero aquí me voy a concentrar en el tema comercial, para completar lo expuesto la semana pasada en esta misma columna. Sólo indicaré que los tres temas están interrelacionados. Por más razón que se tenga, no se puede pedir el apoyo de la comunidad internacional, si uno no se comporta de manera políticamente correcta.

Vuelvo al comercio. Como comenté en su momento, el saldo comercial depende del nivel de actividad interna. Un país que consume por encima de lo que produce, compra al exterior la diferencia. Para importar menos, la demanda interna tiene que caer. La intención del Gobierno de reemplazar esta lógica macroeconómica de Perogrullo, con medidas administrativas de restricciones a las importaciones, tiene el mismo resultado –finalmente, habrá menos actividad interna por falta de productos y/o subirán los precios de los productos protegidos, reduciendo el poder de compra real, afectando la demanda y generando así el superávit comercial que se espera–. Dicho de otra manera, el ajuste es el mismo, pero el Gobierno decide quién gana y quién pierde en este ajuste.

La macroeconomía, en cambio, resulta menos discrecional, aunque relativamente más “simplista”: soluciona todo problema de falta de dólares de una economía, con endeudamiento, o atrayendo inversión extranjera directa, o devaluando para reducir la demanda de importaciones y alentar exportaciones.

Lo primero, afortunadamente, no está disponible. Lo segundo, la inversión extranjera directa, está fuertemente limitada por el capitalismo de amigos y las restricciones cambiarias y, precisamente, de comercio. (Quien invierte en un país, y no es amigo, salvo excepciones, quiere jugar con las reglas que conoce, libre movilidad de su capital y libre decisión de su forma de producir, comerciar y operar). Por lo tanto, lo único disponible, en este contexto, es la devaluación.

Pero una devaluación “en el vacío” no cambia precios relativos en contra de las importaciones, sino que desata una guerra inflacionaria.

Por lo tanto, como el Gobierno renunció, hace mucho, a tener un programa macro consistente, tampoco puede devaluar. De manera que introdujo, a cambio, este control administrativo como mecanismo de ajuste del nivel de actividad. Pero las reglas del mundo comercial indican que las restricciones a las importaciones se usan temporalmente, excepcionalmente y sectorialmente. Para una protección global, sólo está disponible, como se mencionara, y con ciertas limitaciones, el tipo de cambio.

Esto se hace mucho más evidente en un área de libre comercio como el Mercosur. Ahora bien, si se trata de cuidar dólares, no se puede “discriminar”, en general, a favor de un país y en contra de otro, porque lo que se produce es “desvío de comercio”. Si, por ejemplo, decidiéramos restringir todas las importaciones, menos las provenientes del Mercosur, lo que pasaría es que lo que antes se importaba, por ejemplo, de Europa, ahora pasaría a importarse de Brasil o Uruguay. (A menos que se trate de un producto muy específico y sin sustitutos cercanos). Otra vez, el problema es el exceso de gasto sobre la producción local, y ese exceso se importa desde donde fuere.

En síntesis, reemplazar la macroeconomía por “decisiones administrativas” es posible por un rato; en especial si se produce soja, la deuda pública en manos privadas es muy baja, hay reservas en el Banco Central y se puede cobrar, con tolerancia de los que lo pagan, el impuesto inflacionario. Sin embargo, esta política tiene costos importantes. De corto plazo, porque el ajuste es desordenado y, seguramente, ineficiente e inequitativo. De largo plazo, porque afecta la inversión, la productividad y la competitividad, que es, justamente, lo que falta para superar en serio el problema.
Salir de este laberinto no será sencillo.

Perfil.com


A 9 años del día que Duhalde marcó el destino de Kirchner

El 24/01 se cumplieron nueve años de la reunión del Congreso Nacional Justicialista que, con predominio duhaldista, suprimió las internas presidenciales. Esta decisión contribuyó notablemente a que Néstor Kirchner, el "favorito" de Duhalde -según el Página/12 de entonces- llegue a ser Presidente de la Nación.

El 24 de enero de 2003 el Congreso Nacional Justicialista (CNJ) se reunió en el miniestadio del club Lanús. No fue una sesión más ya que  el duhaldismo impuso su cómodo dominio y tomó una decisión inédita: suprimió las internas, aprobando la aplicación de los denominados neolemas para las elecciones generales del domingo 27 de abril.

De esta forma, las fórmulas encabezadas por Carlos Saúl Menem, Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá pudieron presentarse a los comicios presidenciales. 

Cabe destacar que Menem quería ir a internas porque, según los analistas políticos, tenía altas probabilidades de ganar y surgir como el candidato peronista. Pero la intención de Eduardo Duhalde - entonces senador en ejercicio de la Presidencia- era que Kirchner llegue a los comicios. Y así lo impuso.

La decisión fue tomada por el máximo órgano deliberativo de la agrupación, con claro predominio del duhaldismo. 

Publicó entonces el diario Página/12: "Hubo cuatro fechas diferentes de internas fijadas en distintos momentos pero ayer Duhalde pudo echar por tierra con esos compromisos para evitarle a su favorito, el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, el mal trago de enfrentar a Menem. Ahora, Kirchner, Menem y también Adolfo Rodríguez Saá podrán competir directamente en la elección general como candidatos oficiales del justicialismo. El riesgo es que dividirán votos, pero Duhalde sostiene que igual habrá dos peronistas en el ballottage". 

Por supuesto, Menem no se quedó de brazos cruzados y emitió un comunicado para protestar por lo ocurrido, calificando al CNJ de tomar actitudes autoritarias. "La decisión es nula de toda nulidad", manifestó.

"Las características oligárquicas, elitistas -añadió-, del método formulado por el duhaldismo expropian los derechos electorales de más de dos millones de afiliados peronistas y quince millones de ciudadanos independientes en beneficio de un puñado de personas", se quejó. Pero ya no había vuelta atrás. El duhaldismo también se encargó de votar una cláusula según la cual si la Justicia impedía los neolemas -en caso de que Menem impugne- sería el partido a través de su Comisión de Acción Política (CAP) la que designe a los integrantes de la fórmula presidencial.

La suerte ya estaba echada, y todos conocemos el final.  En las elecciones del 27 de abril de 2003, el Frente para la Victoria (de Kirchner) obtuvo solo un 22% de los votos, resultando superado por Menem (“Alianza Frente por la Lealtad -UCD), que obtuvo el 24,3%. La legislación electoral argentina prescribe que si ningún candidato alcanza el 45% de los votos válidos emitidos, los dos más votados deben disputar una segunda vuelta.

El balotaje debía llevarse a cabo el 18 de mayo de 2003, pero cuatro días antes -el 14 de mayo- Menem, después de una larga cadena de rumores y desmentidos, anunció su decisión de renunciar a su candidatura, lo que automáticamente convirtió a Kirchner en presidente electo. Muchos analistas señalan que esta maniobra tuvo como propósito evitar una fuerte derrota y, al mismo tiempo, condicionar a su rival, que accedió a la presidencia con el nivel más bajo de votos jamás registrado en la historia argentina. El 25 de mayo de 2003, Néstor Kirchner prestó ante el Congreso el juramento de ley para convertirse en presidente de la República hasta 2007.

Urgente24


El “modelo” de diez millones de pobres

A pesar de 8 años de ‘modelo’ kirchnerista, de crecimiento a ‘tasas chinas’, de generación de empleos, recuperación económica y de una ingente cantidad de programas sociales que beneficia a más de 5,5 millones de personas, el ‘modelo’ no ha logrado reducir la denominada “pobreza estructural” que según estimaciones privadas conocidas este lunes (23/01) alcanza al 25% de la población.

Si bien es cierto que la pobreza ha descendido desde la crisis de 2001 y desde el inicio de la presidencia de Néstor Kirchner en 2003, un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica y SEL Consultores calculó que hay 10 millones de argentinos que siguen viviendo en la pobreza a pesar de la ayuda oficial que este año volvió a incrementarse en el Presupuesto nacional 2012.

El trabajo alerta sobre que el llamado ‘núcleo duro’ de la pobreza permanece intacto.

Desde el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA (ODSA) y SEL Consultores, Ernesto  Kritz, explica que "el balance es dual, porque entre un 20 y 25% de la población ha emergido de la pobreza y se ha incorporado [o reincorporado] a la clase media baja desde el pico de la crisis (de 2001/2002); pero cerca de un cuarto de la población permanece en estado de privación no obstante los ocho años de elevado crecimiento".

"Se ha mantenido vigente un orden económico y social que ha impuesto barreras estructurales a la superación de la dualidad que atraviesa la sociedad argentina", acota el director del ODSA, Agustín Salvia, en el balance del período 2004-2010 publicado por la UCA.

Ese estudio aclara que para estimar las tasas de pobreza e indigencia, el Programa del Observatorio de la Deuda Social Argentina combina sus propios datos de ingresos de los hogares con la canasta básica oficial de los meses correspondientes a los relevamientos de la EDSA, valuada con los precios oficiales, así como con otras tres canastas básicas alternativas con la misma composición que la anterior (iguales productos y cantidades) pero valuada con los precios relevados en forma independiente por distintas consultoras privadas y oficinas de estadísticas provinciales.

Para los autores del estudio –y otros especialistas- la baja de la pobreza se detiene en 2007 y desde allí luego –con inflación y la crisis del 2009- no retoma la tendencia a la baja, excepto para el Indec que pasó de calcular un 23,4% en el primer semestre de 2007 a un 8,3% en 2011.

En esa última medición del año pasado conocida a fines de setiembre de 2011 el Indec informa que la pobreza sólo alcanza al 8,3% de la población (unas 3.300.000 personas) pero además indica que la misma descendió con respecto al mismo período de 2010 donde se registró un 12% que equivale a 4.800.000.

Claro que esos resultados surgen del cálculo que hace el organismo de los manipulados índices de la canasta básica de alimentos y servicios que estimó en $1.347 mensuales.

No solo las estimaciones privadas desdicen al Indec, incluso las mediciones provinciales desafían esos guarismos, y sobre la base de una inflación del doble a la oficial también concluyen que la pobreza triplica a la del organismo nacional alcanzado entre un 20% o 24% de la población. Muy parecido a lo que creen los privados.

En 2003, cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia 6 de cada 10 argentinos eran pobres. En ese año, después de haber pasado el pico de la crisis de 2001/2002, el problema del Gobierno eran los aumentos de los precios de los alimentos básicos que influían decisivamente en la incorporación de más personas en los niveles de pobreza, una preocupación que persistió en día aunque disfrazada con los datos del Indec.

Urgente24



QUIÉN ES QUIÉN EN ESTA TIRANÍA

Por Cosme Beccar Varela

"Dime con quien andas y te diré quién eres", dice el viejo refrán. Pues bien, el Secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación desde que Kirchner la usurpara en Mayo del 2003 es Carlos Alberto Zannini. Es el funcionario más poderoso, más cercano a la mujer de Kirchner y para saber quién es basta leer la semblanza que escribió el cronista Hugo Alconada Mon de "La Nación" a la que tituló: "Zannini, el dueño de decretos y secretos" (edic. del 14/1/2012, pags. 1 y 10). El cronista dice que "entrevistó durante meses a decenas de familiares, amigos, funcionarios, allegados, colaboradores, rivales y compañeros de militancia y de oficinas públicas en Cördoba, La Plata, Santa Cruz y Capítal Federal" para producir su pieza.

Según el autor de la nota, el tipo es un genio, de una inteligencia que ya relucía desde su más tierna infancia ("el pibe 10"), hijo de una familia humilde que conoció "los padecimientos de los que menos tienen", fue militante de la Vanguardia Comunista , estuvo preso dos años desde el 28/3/77 hasta que los mismos militares lo liberaron el 8/4/78 (N: a mí la cuenta me da un año y un mes preso pero el cronista le atribuye "cuatro años tras las rejas" y lo notable es que fueron los militares quienes lo dejaron libre), pero ahora vive en un departamento al lado del hipódromo y de las canchas de polo de Palermo y tiene su escritorio en el "Patio de las Palmeras" en la Casa Rosada", almuerza varias veces por semana con la Sra. Kirchner y ella no mueve un dedo sin pedir su opinión.

El texto viene ilustrado por una foto del individuo que es de terror. Es una mezcla de obrero no calificado, indio y "patovica" de "night club", para decir lo menos. Cualquier cosa excepto el "physique du role" de un jurista a la altura del cargo más importante del Estado en asuntos legales. Si consideramos lo que dijo Lincoln, o sea, que todo hombre es responsable de su cara después de lo 30 años, este personaje más que responsable es culpable de la suya que es por sí sola una amenaza.

Pero la amenaza mayor es saber que militó en el comunismo y si militó en el comunismo sin haber renegado jamás de esa militancia es que sigue teniendo las mismas ideas por aquello de que "genio y figura hasta la sepultura". Se afilió al peronismo recién en 1985, como una mera formalidad para hacer carrera política junto con Kirchner en Santa Cruz,  como él mismo dice "para luchar contra la desigualdad social". O sea, reconoce que entre comunismo y peronismo existe ese objetivo común que es el igualitarismo a lograr mediante la lucha de clases y usando el poder como un instrumento.

Como comunista y peronista no le hace ascos al enriquecimiento logrado desde el poder. En Santa Cruz siendo Zannini Presidente del Tribunal Supremo de Justicia se ocupó personalmente de la maniobra destinada a desobedecer la orden de la Corte Suprema  de la Nación de reponer al Procurador General de la Provincia, Eduardo Sosa, defenestrado por Kirchner. La razón de ese empecinamiento contra Sosa fue que éste "denunció al "Chino" (N: así le llaman a Zannini, según el diario) y a varios más por el multimillonario pago de honorarios a un estudio jurídico salteño tras la negociación con el Estado nacional por las regalías petroleras que luego mutaron en *los fondos de Santa Cruz*" (pag. 10, ibidem).

Este dato es muy interesante. Siempre sospeché que el "gran batacazo" de Kirchner para enriquecerse (junto con sus amigos) fue un arreglo entre él, Menem y ciertos abogados, relacionado con esas regalía petroleras. Las regalías las debía sin duda alguna el Estado nacional pero a los peronistas de Menem y de Kirchner se les ocurrió la brillante idea de negar el pago para provocar un pleito entre la Provincia y el Estado nacional que éste  perdería sin duda, como de hecho lo perdió, y crear así un honorario gigantesco (alrededor de 100 millones de dólares) que seguramente se repartieron entre los abogados complacientes (a quienes no creo que les hayan dado más de 3 o 4 millones), Menem, Kirchner, y sus respectivos colaboradores inmediatos.

Estos 100 millones fueron "plata dulce" y negra para los poderosos, con el agravante que, de paso, los 500 y pico de millones pagados por el Tesoro nacional como regalías luego de la sentencia desaparecieron durante más de doce años y la mayor parte sigue sin aparecer después de veinte (para no mencionar los intereses de esa enorme suma...).

Creo que "La Nación" publica este reportaje sobre Zannini en primera página afirmando enfáticamente el relevante papel que desempeña en la tiranía como una especie de advertencia de lo que nos espera.

Si el hombre más poderoso del régimen es comunista, viene cargado de resentimiento por sus penurias de niñez, quiere ardientemente el igualitarismo y dice que "todavía no hemos concretado todos los cambios, pero vamos por el buen camino", queda muy claro que este gobierno no se conformará hasta no haber transformado lo que queda de la Argentina en un Estado socialista.

Con esa advertencia "La Nación" contribuye a atemorizar a quienes no quieren semejante cosa pero menos aún quieren arriesgarse tratando de impedirla. Y así los "buenos patriotas" van "poniendo las barbas en remojo", como dice el refrán, para que les duela menos cuando sea Marx en vez de Alberdi el inspirador de nuestra futura Constitución.

Sin embargo, por un curioso efecto de esta clase de maniobras de opinión pública efectuadas sobre un pueblo acobardado, esta pésima noticia es inmediatamente olvidada y nunca es creída del todo. "Zannini ya no es comunista. Son cosas de la juventud" –se dice a sí mismo el eterno optimista . Y se arrellana en lo que le queda de su buena vida, que por ahora es bastante.

Sin embargo, para que no deje de entenderse la amenaza, "La Nación" publica también hoy, 17/1/2012, en primera página, otro artículo en la misma línea, en el que lanza al estrellato al agitador Emilio Pérsico, jefe de "Movimiento Evita" que, según el diario es "otro polo de poder del kirchnerismo".

Este individuo, que el diario informa es amigo de Zannini y del Secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, es uno de los fundadores de "Quebracho" y su misión es dominar la calle apaleando a cualquier opositor que se atreva a usar el tan cacareado derecho de "protesta social" que el gobierno reconoce sólo a la izquierda sindical o piquetera, pero nunca a los buenos argentinos que quieran oponerse a las injusticias que comete esta tiranía.

Pérsico dice. "queremos construir una estructura que ayude a la Presidente a transformar la Argentina" ("La Nación", 17/1/2012, pag. 8). Esta frase en boca de un marxista se sabe muy bien lo que quiere decir.

Para más datos, puede verse en Internet la siguiente frase en la biografía de Pérsico:

"Pérsico, típico dirigente trotskista que trata de imponer su criterio por la fuerza -y que permanentemente reclama por “libertad”-, es de aquellos que se victimizan cuando generan violencia, pero son precisamente quienes coartan la libertad de quienes piensan distinto. Las pruebas saltan a la vista.

“Su zona de "trabajo" básico es La Matanza y Florencio Varela, donde compiten con otros MTD ya existentes, como Resistir y Vencer, que intenta expandirse fuera de Avellaneda.

“Hasta mayo de 2003, estas organizaciones confluían con el Bloque Piquetero (Polo Obrero, MST y Partido Comunista, entre otras organizaciones), con quienes bloquearon el polo petroquímico de Dock Sud, por ejemplo."

¿Le parece que soy excesivamente pesimista sobre el futuro del país? ¿Qué sabe Ud. que me permita ser optimista? Le ruego decírmelo pues me haría un gran favor.

www.labotellaalmar.com.ar/