COLUMNISTAS
 
 
  Dr. Heriberto J. Auel

Es santafecino, casado, tiene 4 hijos.
Oficial de Estado Mayor. Paracaidista Militar. Ha comandado tropas de llanura, de montaña, aerotransportadas y mecanizadas. Se le solicitó el retiro en 1988, siendo Jefe de Operaciones de EMCFFAA.

Fue Casco Azul en la Línea del Cese del Fuego del Canal de Suez, luego de la “Guerra de los 6 Días”.
Es Licenciado en Ciencias Políticas, Licenciado en Administración y Licenciado y Dr. en Relaciones Internacionales.
Se ha desempeñado como Profesor Titular en Institutos Militares y Universidades Nacionales y Privadas.
Ha publicado más de un centenar de artículos sobre Estrategia, en revistas especializadas, en los últimos tres años. Su último libro, “La Argentina en sus Posguerras”, fue publicado por EUDEBA, en 1999.

Actualmente se desempeña como:
-Pte. del Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires,
-Vice-Pte. de la Academia Argentina de Asuntos Internacionales,
-Profesor Titular de la Licenciatura en Estrategia en la Un. Maimónides.
-Profesor Titular de la Licenciatura en Ciencia Política en la Un. Católica de La Plata.
-Miembro de Honor del Instituto Teoría del Estado.
-Miembro Activo de la Asociación Argentina de Derecho Internacional.
 
 

10-05-2004

BOLIVIA, BARÓMETRO ESTRATÉGICO DEL CONO SUR
Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires

Como Estado Nación, el boliviano está construido sobre tres grupos sociales separados por idioma, usos, costumbres y valles: aymarás, quechuas y guaraníes. Aun así es la “rosa de los vientos” subcontinental. Allí está el eje de las comunicaciones Norte–Sur y Este-Oeste de Iberoamérica. Más allá, la impenetrable selva amazónica.
En el año 1952 Bolivia tuvo su propia Revolución, basada en la alianza coyuntural de la clase obrera -encuadrada en la leninista y legendaria C.O.B. (Central Obrera Boliviana), hoy bloqueando las calles y rutas del país- y las masas campesinas tradicionales. Por ello, la “reforma agraria” ya fue realizada y por ello fue un enorme absurdo político pretender instalar una guerrilla-ideológica “campesina”, entre culturas estratificadas. Ello le costó la vida al Che Guevara y a los revolucionarios que le seguían. Miraron a la geografía y olvidaron considerar a la sociología.
¿Cuál es la situación política boliviana? Claramente, es una situación revolucionaria. El gobierno del Presidente Mesa, es el de un simple Kerenski.
La caída de Sánchez de Losada ha sido la “revolución de febrero”: la antesala del mazazo final. Subido al Palacio del Quemado por la cresta de la ola, la desactivación de la misma es una tarea para genios de la Conducción Política, en donde no creemos que reviste este intelectual.
El Presidente Mesa agita la consigna de Evo Morales, prestada por Fidel y Chávez: “la salida soberana al mar para Bolivia”.
Pero todos lo hacen con fines políticos distintos:
&Mac183; Evo Morales la quiere para traficar la cocaína hacia los mercados del Pacífico, a partir de la creación de un Estado Indigenista Narcotraficante, a la usanza de los talibanes de Afganistán, que trafican la amapola y el opio.
&Mac183; El Presidente Mesa -en cambio- agita la consigna para satisfacer a las masas, ganar ascendiente y, finalmente desactivar la Revolución Indigenista-Narcotraficante.
&Mac183; Chávez, por disposición de su Maestro Fidel y éste para cumplir con su sueño: la internacional socialista iberoamericana.
En Bolivia pasa -agravado- el mismo fenómeno que en Venezuela, Cuba y Argentina. Son paradigmáticas transiciones “negativas”, “regresivas” y necesariamente violentas, bajo el palio del “progresismo”, del “garantismo” o de los “derechos humanos”, como cobertura de una fatal fractura moral y de la negación a la posindustrialización, al verdadero desarrollo político, social y económico.
¿O acaso Evo Morales va conducir a la juventud boliviana por la senda de la alfabetización, del conocimiento y el progreso? ¿O acaso Chávez y su famosa “revolución Bolivariana” fue capaz de mejorar la gestión de su Estado, hacer crecer la economía e instaurar el orden público en las calles de Venezuela? ¿O es Fidel Castro el que negando el acceso a Internet le va a dar a las juventudes y los niños de América un futuro abierto, sano, libre y esperanzador, en la Civilización del Conocimiento?
La estrategia para una “Nueva Guerra del Pacífico” está lanzada.
Veamos sus agentes eficientes:
&Mac183; Fidel Castro está políticamente muerto, desde hace años. En su megalomanía de tirano- busca una muerte heroica que lo estampe en una bandera. (Pronosticamos que la “Revolución Cubana” no va a sobrevivir más de tres meses a su desaparición física). La ansiada “invasión norteamericana”, no se produjo. Fidel está “Esperando a Godot”. En su afán de inmortalidad, sólo trabaja para perpetuarse en la memoria de los que lo sobrevivan.
&Mac183; Hugo Chávez está políticamente empantanado, en una ciénaga. Su famosa “revolución” no fue más que la reiteración obsesiva y verbal del “barroquismo juridicista y democratista”, improductiva y tradicional en las ciudades suramericanas. Por ello busca -con los recursos del Petróleo- financiar una nueva guerra entre Bolivia, Perú y Chile, que escale rápidamente, transformándose en un “todos contra todos”.
&Mac183; Ellos son los que alientan la Nueva Guerra del Pacífico. Y lo hacen empalmando a esta con la “Guerra Mundial Antiterrorista”. Por ello Evo Morales comparó a Chile con Israel y dijo que América Latina sería un nuevo Vietnam para los Estados Unidos. El Plan Estratégico de los narcoterroristas, adheridos a revolucionarios domésticos fracasados, está ahí: lo dicen, lo anuncian, lo escriben. Es el “Mi Lucha” de ellos. El que sepa ver, que lo vea y se prepare. Hay olor a pólvora. Claro está, sabemos que tenemos dirigentes que no ven, no huelen y más aun: no perciben. ¿De qué lado están nuestros criollos Condes de Lampedussa?
Lo que no va a hacer el único Estado-Nación en pie de América del Sur, es resignar su integridad territorial, por la vía en la que se la están buscando. Allí, en Santiago, subsiste una Capitanía General.
No hay otros fines “revolucionarios” que el aniquilamiento de lo que resta de las instituciones. En la guerra mundial en curso, los “santuarios” son esenciales y ello exige un Estado “feudalizado” o “burocratizado”.
En el caso de que la “Nueva Guerra del Pacífico” se produjese, tendría graves efectos inmediatos en la República Argentina. La comunidad boliviana residente -integrada por más de un millón de personas- desataría un proceso de agitación y movilización nacionalista. El gobierno argentino y su “Revolución Confusa” tendrían bajo sus pies, un caos de piqueteros, movilizaciones, reclutamiento de voluntarios, etc. azuzados por las pequeñas y múltiples células extremistas.
¿Se producirá finalmente la “Nueva Guerra del Pacífico”?
No lo sabemos, aunque las nubes ya se divisan, incluso sobre un débil Perú, cuya crisis propia también necesita desplazar sus fuerzas centrípetas hacia el exterior.
¿Cuál será el resultado en caso de producirse? Militarmente no hay mayor problema en anticipar que Chile ganará rápidamente esa pugna y forzará la intervención militar de los Estados Unidos de Norteamérica (¿qué hará Francia en el Consejo de Seguridad, esta vez?) en Bolivia, Perú y Colombia, escalando -ahora sí- la guerra contra el narcoterrorismo en nuestra Región.
¿Cómo responderá nuestro electorado urbano, que vota la negación de los derechos humanos al pueblo cubano, bajo una dictadura y aquí, en la democracia, se los niega a Juan Carlos Bloomberg ?..Con que mano vota y con qué mano aplaude...