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Marcos
Aguinis es un escritor argentino nacido en Córdoba.
Su necesidad de expresión artística empezó
en la adolescencia: literatura, música y plástica
fueron practicadas con obstinación desde los 10
años de edad. Quiso seguir una carrera humanística,
pero no le gustó el clima reaccionario de sus Facultades
y terminó eligiendo la que abarca al hombre en
su totalidad: medicina. Tampoco le gustó la psiquiatría
que entonces se enseñaba y optó por la neurocirugía.
Quince años más tarde realizó su
formación psicoanalítica. Todo el tiempo,
como si fuese una disciplina secreta y rigurosa, fue perfeccionando
su oficio de escritor.
A los 26 años publicó su primer libro y
luego siguieron novelas, ensayos, cuentos, biografías
e infinidad de artículos.
En 1981 empezó a combatir la dictadura militar
con artículos osados y una revista política.
En 1982 se unió a los intelectuales que apoyaron
la candidatura de Raúl Alfonsín. En 1983
fue invitado a integrar el gobierno de la democracia y
se convirtió en uno de los protagonistas de la
primavera cultural que oxigenó a la Argentina.
Premios y una masa cada vez más numerosa de lectores
lo estimuló a concentrar sus esfuerzos en la literatura.
Es un humanista que se expresa con claridad y coraje,
aunque resulte políticamente incorrecto. En la
actualidad su palabra y sus escritos tienen una fuerte
demanda dentro y fuera de su país.
Acaba de aparecer un nuevo ensayo: "Las redes del
odio". Aguinis ha dicho que cada uno de sus libros
equivale a la semilla que hace brotar el siguiente. Su
novela "Asalto al Paraíso" le hizo explorar
los abismos de odio que burbujean en el terrorista suicida
y estimuló a escribir este nuevo y vibrante libro.
Su enfoque es multidisciplinario, con predominio del sociológico
y literario. Como el tema es duro y hasta irritante, el
autor se ha esmerado en ser breve, claro y ameno. Hasta
se ha permitido incorporar pizcas de humor e ilustrar
muchos de sus análisis con sabrosas anécdotas.
El libro estudia en forma descarnada y atractiva, la violencia,
la venganza, la rivalidad fraterna, el misterioso y universal
poder del sacrificio (chivo expiatorio), el fenómeno
de los genocidios y genocidas, la explosión de
los fundamentalismos religiosos, la compulsión
a la guerra y la inmortalidad del antisemitismo, que es
una matriz de odio muy antigua y perseverante, casi matriz
directa de otras pestes como la xenofobia, el racismo
y demás expresiones de rechazo al diferente.
Aguinis reconoce que no se propuso agotar un tema tan
vasto y poliédrico, sino disparar fundadas ideas
para un debate mayor. No pudo sustraerse a la exigencia
moral de contribuir a denunciar y desactivar un fenómeno
que es a la vez humano e inhumano, y que siempre -asegura-
es un mal consejero. |
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02-04-2004
REPORTAJE AL ESCRITOR MARCOS AGUINIS
por PLATAFORMA CERO
PC. Si gana Kerry o Bush la próxima contienda
electoral en los EEUU, ¿cree usted que habrá
mayores cambios en la política exterior norteamericana
hacia América Latina, cuando nos enteramos de
una advertencia desde el jefe del Comando Sur del Pentágono,
general James Hill, sobre que el populismo radical de
sentimiento antiestadounidense que se expande en América
Latina es una nueva amenaza para el Pentágono
y cuestiona además, los recientes acuerdos firmados
por los presidentes Nestor Kirchner y Lula da Silva?
MA.- Con varias excepciones, muchos países de
América latina se han volcado hacia un anti-norteamericanismo
militante. Algunos pueden exhibir razones objetivas,
como México por haber perdido la mitad de su
territorio, o Guatemala por la historia de la United
Fruit, o Chile por el golpe de Estado contra Salvador
Allende. Otros, como Argentina y Uruguay, tuvieron menos
problemas con los Estados Unidos que con potencias colonialistas
europeas. Por lo tanto, se trata de un odio ideológico
y, en consecuencia, apasionado e irracional, que busca
argumentos para sostenerse, en lugar de ser el producto
lógico de esos argumentos.
A mi juicio, sólo los países que tienen
una dirigencia patriótica y miran a los lejos
saben que podemos ganar y no perder- si desarrollamos
una política inteligente hacia los Estados Unidos.
En cambio perderemos en la confrontación, así
como perdimos con la guerra de las Malvinas. Frente
a la mayor potencia del mundo no conviene hacerse los
machos. Tampoco, por supuesto, se deben
descuidar nuestros genuinos intereses. Pero, para obtener
beneficios, hay que defenderlos con habilidad y picardía,
no a los insultos y trompadas. Así lo hace Chile,
El Salvador, Colombia, México.
Tanto para Bush como para Kerry nuestro subcontinente
no es prioridad; para ambos lo decisivo es combatir
la gravísima amenaza terrorista que se expande
sobre el planeta. Somos nosotros sólo nosotros-,
en cambio, quienes debemos hacer el máximo esfuerzo
para que nos tengan en cuenta y nos ayuden en serio.
Para conseguirlo hay que utilizar las rutas de la amistad
y recíproca comprensión. De nada sirve
levantar la voz si luego deberemos agacharnos para recoger
miseria.
P.C. Los secuestros seguidos de muerte, hasta ahora
siempre contra un ciudadano común, alarman y
aterrorizan a la población sin que nuestros gobernantes
se ocupen de dar seguridad a la gente. Se ve ineptitud
e indiferencia. ¿Cómo ve usted este escenario
en la Argentina en estos momentos?
M.A.- Hace varios meses que vengo insistiendo en que
la seguridad debe ser encarada como política
de Estado. Una política en la que se involucre
la mayor parte de la sociedad. Tenemos expertos en todas
la áreas, y ellos pueden confeccionar un plan
efectivo a cumplir por etapas a lo largo de varios años.
No es un problema que se solucione con un decreto de
necesidad y urgencia. La ciudadanía está
lista para aceptar programas dolorosos, si es necesario,
pero que hagan la cirugía de esta peste. También
se puede convocar a expertos del exterior.
Muchos aspectos que deben ser encarados a la vez. Señalo
algunos.
Las fuerzas de seguridad deben ser seleccionadas, entrenadas,
auditadas y bien pagadas, de forma que al cabo de unos
años de intenso afinamiento alcancen suficiente
dignidad y gocen de respeto; si revelan eficacia y honestidad,
ganarán la admiración que se les profesa
en los países exitosos; será un honor
pertenecer a ellas.
En materia legislativa hay que abandonar el espíritu
que reinó al comienzo de la democracia, donde
sólo se buscaba proteger a la presunta víctima
del Estado represor. Ahora la cosas se invirtieron y
son la ciudadanía y el Estado quienes se encogen
como víctimas, prisioneros de los delincuentes
con goce de libertad y poder.
Debe también ser modernizado el sistema de reclusión.
Y, last but not least, usar los miles de millones de
pesos destinados al asistencialismo clientelista para
resucitar la cultura del trabajo: ese dinero debería
ir a los emprendimientos que tomen mano de obra, a través
de registros nacionales que impidan su manipulación.
P.C. Como sabemos de su gran sensibilidad social, nos
gustaría que nos explique brevemente, qué
haría usted con los piqueteros y cartoneros que
todos mantenemos con nuestros impuestos.
M.A.- Hace poco se perdió la oportunidad de tener
un instrumento que disminuya la desocupación.
La ley laboral debía ser modificada por las coimas
que descalificaban a la vigente. El gobierno tenía
dos opciones: beneficiar a los que ya tienen trabajo
e, indirectamente, a los dirigentes sindicales (los
famosos Gordos) que obtienen de ellos el poder y la
plata, o beneficiar a quienes necesitan reincorporarse
al mundo laboral. Esto último no da beneficios
políticos inmediatos, pero sí grandes
beneficios a mediano y largo plazo. Como nuestros dirigentes
sólo están interesados en el día
a día, optaron por una ley laboral que no ayuda
a disminuir el desempleo. Actuaron en contra de los
intereses nacionales y en beneficio de un determinado
sector.
Me alegró enterarme de que los Planes Trabajar
y Jefas y Jefes de Hogar se pagarían mediante
tarjeta electrónica. Con ello se evitará
el enorme e injustificado derrame de millones de pesos
hacia los dirigentes corruptos y sus punteros, que hacen
la intermediación. Recuerdo, sin embargo, que
hubo manifestaciones en Neuquén movilizadas
por esos dirigentes corruptos- con el fin de rechazar
el procedimiento.
Con la tarjeta electrónica la totalidad del subsidio
llegará al destinatario y los corruptos estarán
que trinan.
Este procedimiento, además, permitirá
tener un registro fidedigno de desocupados, con el que
se podría crear una gigantesca bolsa de trabajo
a la que apelarían las empresas que necesitan
mano de obra, y que recibirían el subsidio como
parte del salario.
Lo más importante, no obstante, es poner en marcha
una política inflexible de estabilidad jurídica
y paz social para conseguir inversiones, tanto nacionales
como extranjeras. Aunque parece una verdad de Perogrullo,
aún los dirigentes argentinos no asumen con fuerza
que sólo la inversión creará genuinos
puestos de trabajo, aumentará la riqueza y pondrá
fin a nuestra decadencia económica y social.
PC. Y la última. Se dice que el petróleo
y ahora el agua serían los tesoros que deciden
guerras y alianzas estratégicas. ¿Cómo
lo ve usted ésto?
M.A.- Al petróleo quizás no le quede tanto
margen como lo ha venido teniendo hasta ahora. En muchos
países se investigan los combustibles alternativos.
No olvidemos que el petróleo nutre a los principales
centros del terrorismo mundial y que sería conveniente
liberarse de semejante dependencia. Pero esto aún
llevará años. En cambio considero que
el agua aumentará su valor. La Argentina posee
esa riqueza, que debemos cuidar. No se trata de caer
en paranoias sobre los colmillos ajenos que vendrán
a quitárnosla, sino en crear los mecanismos que
aseguren su protección y buen uso, con vistas
a obtener del agua grandes beneficios para toda la nación. |