COLUMNISTAS
 
 
  Marta Tessi Alén

Médica Veterinaria.
Especialista en clínica médica y quirúrgica veterinaria.
Investigadora del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), área de virología, 1980-1982.
Investigadora del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) 1982-1986
Oftalmóloga veterinaria diplomada por el CLOVE (Colegio Latinoamericano de Oftalmólogos Veterinarios)
Asesora en la producción cinematográfica "Interference" (C&FILMS) en el área de adiestramiento y canino.

 

¿Por qué el rottweiler?
Por Martha Tessi Alén

Siempre, dada mi condición de perrera empedernida, además de veterinaria, me ha gustado tener perros.

Mis primeros perros fueron fáciles de criar, una perra ovejera, buenaza sobre todo con los niños, un Airedale Terrier un poco más dominante, machito él,  por supuesto…pero no hacía más que marcar a los extraños.
Pero mi primer desafío fue, sin duda, mi perra caniche. Dominante a mansalva logró que llamara urgentemente a un colega experto en comportamiento y le dijera:- Escuchame…esta perrita es un desafío…tiene un carácter terrible!! -Tenía dos meses y gruñía agazapada bajo su guarida  cuando la quería sacar porque se había robado algo indebido.

O… reclamaba comida a los gruñidos limpios cuando nosotros comíamos.

Y…si. El caniche es uno de los perros más dominantes que existe, con el dueño sobre todo y es uno de los que más muerde al propietario.

Dotado de una inteligencia superior, algunas veces superior a su dueño, con sus gracias juveniles logra que cometamos los más irreparables errores durante su niñez y juventud, muy corta (entre seis a ocho meses), y que a los dos años tengamos un pequeño tirano al que no podemos siquiera ponerle las gotas en los oídos por pena de quedar malheridos en el intento. Cosa que no suele suceder con un rottweiler, es muy raro que muerda a su propio dueño.
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Si debo analizar a mis dos perros, sin duda he de admitir que, de ambos el más dominante y que logra siempre más ampliamente su objetivo es la caniche, lo hilarante es que el otro es precisamente un…temible rottweiler.

Para la información de todos ustedes el rottweiler es un perro de origen pastor al que le llamaban “perro del carnicero” porque, según se dice, se usaba en la antigüedad para llevar el ganado a la feria y volver con el dinero de la venta, era un perro doble propósito. Para los de agudeza mental saltará a la vista que, como siempre, el carnicero era el hombre y no el perro, el que llevaba el ganado a sacrificar por dinero.

Digo esto porque alguna vez apareció una nota en un periódico muy conocido hablando equivocadamente de “perro carnicero”.

Aunque más no sea para que no se le eche la culpa siempre al perro, cosa que le encanta a la prensa, porque cosas como Jurassic Park o tiburón venden mucho.

¿Qué pasó, entonces, con este notable perro guardián pero pastor al fin?

Sucede que, gracias al machismo imperante en nuestro planeta y en nuestros criadores, ha sido seleccionado para guardia exclusivamente y se han seleccionado animales enormes, casi deformes, con serios problemas de salud, entre los que figuran diabetes, hipotiroidismo y displasia.

A esto se suma el hecho de que muchas veces es adquirido por humanos cuantitativos que yo reconozco porque mencionan en mi consultorio:
-”el suyo es chiquito pero el mío tiene una cabeza así”- haciendo el gesto de sostener una rueda de camión y pesa como 80 kilos!!!!!-.

En síntesis: una vaca.

Si usted se trae una vaca a su casa y la vaca le pisa el callo o la cabeza ya sabemos lo que pasa, o la educa como una de las “Señoritas tocando el piano” de Rubens o aténgase a las consecuencias.

Así que, cuando adopté a Nano, con la idea de que me cuidara y completara con moderación, el peso que me falta para defenderme en la vida, tuve que ponerme a estudiar bastante sobre comportamiento canino. Y Nano terminó como estrella de cine en una película de terror haciendo de malo pero sin lastimar a nadie. La película se estrenó en Los Ángeles el año pasado.

Si usted se trajo ya a su casa la mencionada vaca, o el tierno caniche o un temible cocker spaniel,  piense en educarlo.

La diferencia entre un Rott y un caniche es, al margen de para qué han sido seleccionados, el tamaño.

Actualmente nadie puede esgrimir que no puede informarse, porque la etología es una ciencia hecha y derecha y muy en boga en estos días.

Empecemos entonces la tarea de entender las conductas de Nano y otros similares.

En primer lugar, para ir al grano, los perros son gregarios y verticalistas.

Esto quiere decir que hay una jerarquía indispensable para que puedan subsistir y que existe algo así como cargos  en una jauría que cada uno debe desempeñar.

El alfa es líder y es responsable por esa jauría, por eso no es sólo un matón sino un encargado de cuidar la integridad de todos. Tiene una gran responsabilidad que muchas veces lo excede en una jauría compuesta por humanos.

Le advierto que su perro en su jauría va a tener que ser el omega. Esto no lo va a hacer menos guardián si eso le preocupa, ni menos feliz, al contrario. Y sino,  trate de entrar en mi auto cuando yo no estoy, o hablarme con tono autoritario en la calle, o véalo jugar en la cama como si fuera un bebé con su pelota y conocerá a Nano, un perro jerarquizado.

Obviamente, uno se trae un gordito y encantador rottweiler o caniche o lo que sea a su casa y nunca piensa que va a ser un alfa... ¡si ni siquiera puede leer el número del SAME para llamar si hay alguna urgencia…!

El alfa va a ser usted y luego los demás ocuparán los restantes cargos del escalafón y el último orejón del tarro va a ser el perro, aunque todos en secreto se desvivan por él y sea la chochera de la familia.

No se aflija: él igual va a ser feliz.

Dado que no sabe ni leer ni escribir, ni nunca lo sabrá, no puede ser el alfa. Pero el animalito de Dios necesita, sí o sí,  saber cual es su lugar en la jauría y si nadie le adjudica un lugar lo va a buscar por sí solo y ahí, señores, comienza nuestra tarea.

Así como usted se gasta 40 pesos en el masajista 80 en el Spa o 100 en una cena, si no sabe nada de perros tendrá que invertir un monto de dinero, no sólo en vacunas o en peluquería sino también en adiestrar esa vaca que se trajo a su casa.

Podrá contactarse con un profesional especializado en comportamiento para que le informe acerca de cómo convertirse en alfa de su perro desde que el cachorro ingresa a “SU” jauría.

No vamos a pretender que sea el perro el que llame a un especialista en comportamiento humano para saber qué tiene que hacer, ya dijimos que no sabe ni marcar el número del Same, menos cuando llega y el pobre no tiene fondos ni tarjeta de débito.

Curiosamente se invierte mucho dinero en los perros, pero la mayoría en balanceados, mejor no me pregunten lo que opino de ellos, y peluquería.

Es decir, se gasta sin problema en comodidad y estética.