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El Futuro de la Democracia en Argentina: ¿Un Acertijo?
Por Ruben Rotondaro
En notas anteriores he tratado el panorama político argentino desde distintos ángulos tratando de encontrarle cierta racionalidad a sus aspectos más trascendentes Mis intentos, no han sido muy satisfactorios que digamos y en honor a la verdad, tengo que llegar a la conclusión de que el tema es realmente un acertijo.
Por eso es más que saludable tratar el tema como una cosa problemática dado que el término sugiere la posibilidad de una salida y no de una ruta hacia el abismo. El lento pero progresivo conteo de los días que faltan para la consulta electoral que de no mediar alguna prestidigitación de medianoche- están programas a tener lugar a un poco más de un año en octubre del 2007, aumentan la nerviosidad de unos y la ansiedad de otros para aclarar un panorama político cada vez más nebuloso.
En situaciones normales y de seriedad institucional, un gobierno que tiene la mayor parte de las variables a su favor seguiría firme en su camino hacia un nuevo triunfo electoral y el aburrimiento sería la tónica prevaleciente en las filas de la oposición ya que sería muy difícil armar un frente que tuviera posibilidades de enfrentarlo. Las cifras macro-económicas muestran un superávit fiscal que le permite mantener un sistema de subsidios de considerable magnitud para que servicios esenciales como el transporte y la energía domiciliario no sufran aumentos en sus tarifas, la inyección de fondos para proyectos de infraestructura, creación de empresas oficiales y volcar subsidios a distintas actividades comunales y provinciales. El control casi total de las dos ramas del parlamento donde puede introducir, modificar o retirar iniciativas legislativas y un sistema judicial pasivo, tendrían que darle la necesaria tranquilidad para armar una formidable armada del tipo de la que lanzara en el siglo XVI Felipe II dispuesta a todo para vencer al rival naval inglés. Pero entonces, ¿Cuál es el problema?
Aquí hay que entrar en el terreno de las conjeturas. Una de ellas sería suponer que el panorama tan favorable en las cuentas fiscales, los niveles de la actividad económica y el sostenido ritmo del consumo son fiebres temporales que a corto o mediano plazo serán aquietadas por la realidad de una economía que debe enfrentar la realidad. En uno de las notas que incluye la Revista Virtual Interactiva: “Economía para Todos”, el Dr. Antonio I. Margariti explica que la propia ministro de Economía Lic. Miceli reconoce que de no mediar la intervención del Banco Central en el mercado de divisas, la moneda estadounidense tendría un valor de $ 2,30 y no del de $ 3,09 que figura en sus libros, con lo cual la existencia de divisas estaría sobredimensionada. Esto implica que las reservas del Banco Central que se multiplican por $ 3,08 para contabilizarla en pesos, serian peligrosamente mucho menores en dólares al cambio real.
Por otro lado, de no mediar este dólar sobrevaluado todo el andamiaje de la política económica del gobierno se vendría abajo ya que la industria no podría mantener su nivel de crecimiento al perder competitividad, al fisco se le haría prácticamente imposible mantener un superávit en sus cuentas y el armado de su frente político colapsaría al no poder enfrentar el creciente gasto público frente a menores ingresos por tributos y retenciones.
Otras de las conjeturas que se manejan se refieren a la campaña sistemática desde las esferas oficiales contra todo lo que sea una opinión disonante con resultados positivos y negativos. En la parte positiva, la estrategia presidencial es estar presente diariamente con anuncios, declaraciones, proyectos y planes para el futuro que tienen una repercusión inmediata en los medios de difusión, con lo cual logra mantener la iniciativa y mostrar una imagen de permanente acción. En el lado negativo, los resultados concretos no llegan, las presiones inflacionarias se fortalecen al punto tal de que ya los economistas hablan de una inflación oficial y otra oculta que sigue su ritmo ascendente. La necesidad de restarle legitimidad a la oposición conlleva a cometer errores en la dimensión de las reacciones a sus expresiones de desacuerdo, mostrando carpetas, dejando a funcionarios menores que lleven temor a sus filas y desacreditando a veces con expresiones fuera de lugar a aquellos que cuestionan la validez de las cifras, las reiteradas afirmaciones y pretensiones de los éxitos del oficialismo.
En el campo opositor se mantiene de parte de posibles candidatos una cautela en realizar movimientos que pudieran ser contraproducentes. El temor a la inquisitoria que pudieran realizar funcionarios y/o organismos oficiales, el tono nada conciliador de los que componen el entorno presidencial y la falta de elementos que aglutinen y que permitan incorporar a distintos sectores, conspiran seriamente contra la posibilidad de que un frente unido pueda disputarle el poder al Dr.Kirchner. Esto indudablemente facilita la consolidación de la campaña electoral del oficialismo. Algunos sucesos recientes pueden ser elementos importantes de ayuda para la oposición. La gran repercusión de la marcha por la seguridad y el petitorio de reformas consiguientes al tema de la protección de los ciudadanos que se concretara en la manifestación masiva del 30 de.agosto del 2006, encabezada por el ingeniero Blumberg en la Plaza de Mayo, las posibilidades reales de exponer la verdadera situación económica y la necesidad de plantear un plan de salida para un desarrollo sostenible antes del diluvio, son bases concretas que pueden darle al sector opositor una plataforma de gran repercusión pública. A la crítica presidencial de que el gobierno no seguiría una política de palos para combatir la inseguridad, el ing. Blumberg acertadamente ha respondido que los participantes en la marcha llevaban velas y no palos...
De la misma forma que marchas con las velas dan luz a la noche de inseguridad y de falta de autoridad en el cumplimiento de la ley, la oposición tendría que reclamar el derecho de la ciudadanía a “saber de lo que se trata” rescatando el espíritu de mayo. La rendición de las cuentas públicas, las cifras reales de la inflación, el desempleo, el empleo en negro- que sigue afectando a la casi mitad de los trabajadores= y en blanco, el tema de la seguridad social y la política exterior, son temas centrales para juzgar los logros y fracasos de la gestión gubernamental.
No es que la oposición tenga que existir porque hay que oponerse a algo, sino que en una democracia es la única forma de controlar que esta funcione. En un país modelo como Suecia los gobiernos social demócratas han estado en el poder durante décadas, pero la ciudadanía con un muy buen criterio ha reiterado lo que hiciera hace unos años y el pasado domingo 17 de septiembre le ha dado el triunfo a una coalición opositora de centro-derecha. Los ciudadanos suecos quieren revisar su estado de bienestar y disminuir la alta presión impositiva y, al no encontrar eco en el gobierno socialdemócrata, han decidido darle la oportunidad a otras fuerzas para lograrlo..
En el caso de Argentina la fascinación para lograr el poder absoluto que ha estado mostrando el equipo gobernante necesariamente tiene que despertar la ansiedad de la ciudadanía y tener que buscar alternativas para mantener el sistema democrático actualmente amenazado. Esa sería muy importante para resolver el acertijo de la sostenibilidad o no de la democracia en el país.
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