Escandalosa inexistencia de delito de Kirchner por la compra especulativa de u$s 2 millones

 

por Guillermo Cherashny

En febrero de este año, en plena batalla por las reservas del BCRA entre Martín Redrado y el kirchnerismo, sorpresivamente se difundió una lista oficial en la que Néstor Kirchner aparecía comprando 2 millones de dólares. Esto generó una denuncia de diputados de la Coalición Cívica que recayó en el Fiscal Federal Gerardo De Massi quien, luego de más dos de meses de supuestas investigaciones, solicitó que se resolviera la inexistencia de delito, con lo cual la causa llegó a su fin. Entre medio, Kirchner habló por línea privada con Víctor Hugo Morales y le manifestó que había comprado 2 millones de dólares para adquirir el hotel Alto Calafate. Pero lo curioso del caso es que la compra la efectuó a mitad del 2008, después de la crisis por la Resolución 125, cuando el Central hizo bajar la cotización que estaba en 3,25 a 3,05 para castigar al campo.

Pero luego el gobierno dejó escapar bastante la divisa, que alcanzó su clímax cuando se aprobó la estatización de las AFJP, llegando a más de 3,70 pesos y demostrando que la compra en cuestión era puramente especulativa. Sin embargo el fiscal, en su "profunda investigación", creyó la versión de Kirchner, que al igual que en el caso de los fondos desaparecidos de Santa Cruz declaró que había depositado el dinero en la Reserva Federal, organismo que no recibe depósitos de particulares ni de gobiernos. En otro sonado caso, el de la declaración jurada del 2008 y el 2009, también terminó en un sobreseimiento escandaloso del Juez Federal Norberto Oyarbide.

Limpiar los expedientes

Lo que queda en evidencia es un gran interés del ex Presidente por cerrar las causas en las que puede ser investigado por corrupción mucho antes de las elecciones de octubre de 2011. En este sentido, estaría dando una señal de que sabe que no tiene casi ninguna posibilidad de ser Presidente otra vez y quiere pararse frente al próximo gobierno con todas sus causas cerradas.

Ayer Kirchner tuvo una mala noticia: la oposición en la Cámara de Diputados, con el apoyo de Proyecto Sur, logró que se aprobara el dictamen para una reforma de las mayorías que componen el Consejo de la Magistratura, en donde el oficialismo perdería así el poder de veto, por lo cual se podría, de sancionarse el proyecto, iniciarles juicio político a los jueces corruptos que responden a este gobierno.

Como bien señaló el ex fiscal Julio Strassera, todos estos sobreseimientos, inexistencia de delitos y causas archivadas serán declarados fraudulentos y se volverán a abrir en el futuro.

El argumento decisivo sería que el fraude elimina la autoridad de cosa juzgada en los casos en los que se podrán probar los delitos cometidos por el matrimonio presidencial. También serían, por tanto, partícipes necesarios para la comisión de esos ilícitos los funcionarios judiciales que participaron de los fraudes procesales.

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A un año de la elección legislativa del año pasado, cabe preguntarse qué escenarios se abren en la política argentina hacia adelante.
 

Desde el reestablecimiento de la democracia en 1983 han existido tres liderazgos políticos muy claros: Alfonsín fue el líder en los ochenta, Menem en los noventa y Kirchner en la primera década del siglo.

Analizándolos en forma comparada, puede encontrarse en los tres casos una primera etapa de consolidación del poder, después una de apogeo o hegemonía y finalmente una tercera de declinación. En los dos primeros, las derrotas electorales de 1987 y 1997 marcaron el inicio de la etapa de declinación del ciclo, como probablemente el resultado del 2009 marque el inicio del mismo en cuanto al kirchnerismo.

Pero una etapa de declinación no implica la desaparición de la política ni mucho menos. Alfonsín inicia su declinación en 1987, y seis años después gesta el Pacto de Olivos; diez años más tarde organiza la Alianza que derrota al peronismo y participa catorce años después en la alianza con Duhalde que sustituye a De la Rúa cuando cae. Menem inicia la fase declinante de su ciclo en 1997, pero seis años más tarde queda primero en la elección presidencial de 2003, aunque debe renunciar a competir en la segunda vuelta.

En cuanto a Kirchner y su vocación de retener el poder, se plantean tres escenarios: que pierda la elección en 2011 y no retorne al poder en 2015; que pierda y que retorne entonces, o que gane en 2011. Son las tres, pero pienso que es poco probable un triunfo en 2011, aunque en política nada es imposible. Para ganar la elección, ante todo Kirchner tendría que reconciliarse con el campo. Ello es posible, pero creo que poco probable.

Kirchner tiene hoy un tercio de los votos aproximadamente y dos tercios van a la oposición. La situación es muy similar a la registrada un año atrás. Ello no ha cambiado con cierta recuperación en los sondeos, que además es limitada. La combinación de efecto Bicentenario con la mejora del consumo y el Mundial de Fútbol crean una situación particular. Esta combinación de los tres factores no se mantendrá durante un año y medio hasta las elecciones de octubre del año próximo.

En cuanto al candidato del oficialismo, en política nada es seguro. Es muy probable que el kirchnerismo se presente con una alternativa propia. Hasta hoy es Kirchner, pero no se puede descartar que sea Cristina, ni tampoco que sea alguien como Scioli, aunque hasta el momento desde el kirchnerismo los voceros más caracterizados hablan del ex Presidente.

Pienso que entre Cristina y su marido no hay una diferencia electoral importante, más allá de algunas diferencias en la imagen. El real cambio de escenario sería si el kirchnerismo optara por alguien como Scioli, quien podría captar votos no-kirchneristas, aunque también podría perderlos desde el ala izquierda de este movimiento.

En cuanto a la oposición, está dividida en dos ejes en proceso de reorganización: PJ Federal y Acuerdo Cívico y Social. La situación desde esta perspectiva es la misma que un año atrás. La cuestión es cuál de las dos alternativas va a representar más el voto contra Kirchner. En 2009, en la provincia de Buenos Aires, lo representó más el peronismo disidente con Narváez, pero en la suma nacional de votos el Acuerdo Cívico y Social tuvo más sufragios. Acercándose la elección, el votante suele hacer un voto útil o práctico, optando por aquella alternativa que ve con más posibilidades de impedir el triunfo de quien no quiere que gane y esto sucederá el año próximo, en mayor o menor medida.

Faltan 14 meses para la interna del PJ y todavía no está la reglamentación de las internas abiertas. En consecuencia, muchas cosas pueden pasar. La posibilidad del peronismo disidente de competir está en convencer a todos quienes no quieren que gane Kirchner -en estas internas votan obligatoriamente los no afiliados-, que impedir que el ex Presidente gane nuevamente si se lo derrota en la interna. Pero hasta ahora, la opinión dominante en la disidencia peronista es la de Duhalde de no concurrir.

Respecto a Alfonsín, es posible su triunfo pero por ahora no es el escenario más probable. Primero debe ganar la interna contra Cobos y después  convencer al electorado independiente de que puede dar mayor gobernabilidad que el PJ Federal o Disidente y este es el gran desafío que no parece fácil de resolver. En una hipotética segunda vuelta Kirchner contra Alfonsín, el primero no satisface la vocación de cambio que hoy tiene la sociedad, pero puede dar garantías de gobernabilidad. Con el segundo sucede lo contrario. Puede dar garantía de cambio, pero no de gobernabilidad por su falta de experiencia y los fracasos anteriores de los gobiernos radicales.

En cuanto a Cobos, era el único candidato radical hasta el triunfo de Alfonsín en Buenos Aires. Hasta entonces, era el candidato con mejor imagen y el opositor con más intención de voto. La cuestión es que ahora el Vicepresidente tiene un escenario más incierto, pero también lo tiene el radicalismo.

En un año y medio hasta las elecciones de octubre del 2011 muchas cosas pueden cambiar, pero lo más probable es que la derrota electoral de 2009 haya iniciado la fase declinante del ciclo Kirchner, aunque éste siempre redoblará la apuesta y se las arreglará para seguir vigente en la política, como sucedió en el pasado con Alfonsín y con Menem.

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La Unión de Organizaciones Democráticas de América, UnoAmérica, emitió hoy un comunicado, rechazando la candidatura de Estela Carlotto para el Premio Nobel de la Paz.

por UnoAmérica

Bogotá, 16 de junio.- La Unión de Organizaciones Democráticas de América, UnoAmérica, emitió hoy un comunicado, rechazando la candidatura de Estela Carlotto para el Premio Nobel de la Paz.

Estela Carlotto ejerce actualmente la Presidencia de las Abuelas de Plaza de Mayo de la Argentina, una organización que -junto a las Madres de Plaza de Mayo- busca lucrarse con indemnizaciones del Estado, basándose en que sus nietos son hijos de presuntas víctimas de torturas y desapariciones durante los gobiernos militares. Sin embargo, más que una institución para la defensa de los derechos humanos, las Abuelas de Plaza de Mayo constituyen una herramienta política de la izquierda latinoamericana para justificar las acciones de guerrilleros, de terroristas y del Socialismo del Siglo XXI.

Las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo son defensoras a ultranza de Fidel Castro, Hugo Chávez y demás integrantes del Foro de Sao Paulo. Por eso, condenan única y exclusivamente las supuestas violaciones a los derechos humanos de los gobiernos que consideran de “derecha”, pero jamás critican las abominaciones que se cometen en Cuba o en Venezuela; o los actos terroristas que ejecutan las FARC.

De hecho, la hija de Estela Carlotto, Laura, formaba parte activa del grupo terrorista Montoneros, con el nombre de guerra “Rita”, y su supuesta maternidad (que convierte a Estela en “abuela” de Plaza de Mayo), nunca fue demostrada.

El único “mérito” que acredita a Estela Carlotto para buscar el Premio Nobel de la Paz es su continua victimización -justificada o no- de sí misma y de sus compañeras, pero sin realmente hacer nada para buscar la paz de su propio país, que comienza por mirar hacia adelante, en lugar de recordar permanente un pasado que sin duda fue doloroso.

UnoAmérica reconoce que los gobiernos militares argentinos cometieron excesos y abusos, pero es igualmente cierto que los grupos de izquierda iniciaron el conflicto, asesinando, secuestrando y cometiendo actos terroristas, todo con el apoyo del comunismo internacional. Por eso, y para pacificar el país, se decretaron leyes de amnistía que abarcaron a los dos sectores. Ahora que la izquierda gobierna en Argentina, solamente ve la realidad con “un solo ojo”, y por eso en lugar de buscar justicia, busca venganza, anulando las leyes de amnistía, y aplicando los efectos de su anulación retroactivamente, pero únicamente en contra de sus adversarios.

Para las Abuelas de Plaza de Mayo, la definición de víctima excluye a los muertos y secuestrados de los grupos terroristas, como los Montoneros. Por eso, UnoAmérica afirma que Estela Carlotto no promueve la paz, sino la venganza y el resentimiento.

UnoAmérica insiste en la necesidad que crear organizaciones de derechos humanos que defiendan a todos los hombres y a todas las mujeres, independientemente de su tendencia religiosa o ideológica.

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